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Estaba escuchando un anuncio en la radio del Instituto Pascal sobre su método de estudio para opositores y estudiantes de todos los niveles educativos, y del que por cierto siempre he oído hablar muy bien, y me ha venido a la cabeza si este tipo de aprendizaje es aplicable en la vida profesional.

Entiendo que este tipo de metodología de aprendizaje pretende lograr que optimices el tiempo de estudio, por medio, entre otras, de técnicas de desarrollo de la memoria para poder superar los exámenes a que te tengas que enfrentar.

En mi opinión sin duda te ayudará a aprobar, ya que al fin y al cabo el colegio, el instituto o la universidad, se trata de eso. Pero cuando trabajas la cosa cambia, aquí se tratará de tomar decisiones, solucionar problemas, convencer a otros, dirigir personas, analizar situaciones y escenarios, etc.

Por ello prepararte para desempeñar un puesto de trabajo, ya sea de comercial, de manager, de ingeniero, de dependiente, de analista de bolsa, o de lo que sea, deben tener un “enfoque” diferente.

Este “enfoque” al que nos referimos nos aleja mucho de la idea de: “Escuchar-anotar-estudiar-repetir conceptos-escribir-aprobar.”

Y no sitúa en algo así como: “Escuchar-reflexionar-autoanalizar-practicar-corregir-repetir-desarrollar-implementar.”

Algunos de estos momentos tienen una característica peculiar (e imprescindible) y es que realmente son voluntarios, es decir el sujeto que recibe la formación debe tomar conciencia de la posibilidad de tener que cambiar procesos y patrones personales para, según nos han explicado los expertos en competencias de la inteligencia emocional, una vez se tiene deseo sincero de cambio, actuar de manera distinta a cómo ha hecho siempre y hacerlo de otra manera que le lleve a tener resultados diferentes (y a ser posible mejores).

En ese proceso, el formador tiene una labor de motivador y animador, además de experto en la materia, que hagan que el alumno quiera poner ese plus de esfuerzo que todo esto le va a requerir.

Que la formación sea práctica en el caso por ejemplo de un curso de desarrollo de habilidades comerciales, de gestión del tiempo o de presentaciones eficaces no es solo que el participante salga y haga un argumentario o diseñe su cuadrante de priorización o prepare una presentación. Es un proceso que incluyendo por supuesto eso, haga que quiera cambiar y cambiando algunos de sus patrones y pautas de pensamiento y comportamiento, al final y como consecuencia de ello, obtenga mejores resultados.

El día a día de trabajo nos sitúa ante una incontable cantidad de variables, por ello de nada sirve saber a un profesional de la atención al cliente cómo debes contestar a un cliente muy exigente que nos plantea una queja, si no sabes realmente analizar el porqué de su queja, no sabes escuchar activamente, no tienes una visión adecuada de lo que es el cliente, o te quieres imponer a él como si de un combate se tratase.

Por todo ello decimos que la formación debe ser práctica e incluso radicalmente práctica. ¿Has buscado ya la formación que te hará cambiar de verdad?