Después de mucho mirar y comparar por fin he elegido el curso online que quería, ¡voy a aprender a VENDER! Y para eso qué mejor que formarme de manera cómoda y flexible con un buen curso online.

Día 1. Recibo un email con las indicaciones a seguir, tengo un montón de cosas que leer y estoy deseando empezar. Lo veo fácil e interesante.

Día 2. Parece que ya tengo todo claro, empiezo por la lección 1, está es sencilla solo son 24 páginas, poca cosa, bueno también está el manual para saber cómo utilizar la plataforma, los videos, el chat… ¡genial!

Día 3. Este fin de semana me ha sido imposible encontrar un hueco, bueno no pasa nada hay tiempo, por cierto ¿Cómo se usaba el chat?, voy a repasar el manual…

Día 4. Vengo de trabajar y aunque no me apetece mucho ahora, me pongo con ello que se me está acumulando un poco el temario del curso.

Día 5. ¡Vamos! Reconozco que ayer me quedé dormido leyendo las 24 páginas que tiene el módulo 1, hoy prometo que lo termino y hago el test, estoy segurísimo.

Día 6. Ya voy casi bien con el contenido, no pude entrar al chat pero no pasa nada, seguro que no fue muy interesante… se me hace raro no conocer a la tutora pero ya tendré tiempo.

Día 7. Me quedé dormido anoche, a ver si hoy a la hora de comer empiezo a coger la rutina de entrar al menos media hora.

Día 8. Otra vez el fin de semana imposible, ¡si parecía que era el mejor momento! Bueno, hoy sí que sí…

Día 9. Se me está haciendo cuesta arriba esto de las comidas, siempre parece que hay algo más importante que hacer, entraré todas las mañanas a primera hora antes de empezar mi jornada.

Día 10. Son las 8:30 y ya he leído 3 páginas, la verdad es que parece interesante, mañana sigo que tengo mucho que hacer hoy.

Día 11. ¡Reunión a primera hora, qué faena! hoy no puedo entrar, pero esta noche lo compenso.

Día 12. ¿Qué días era el chat? Tengo que buscar el manual de instrucciones y apuntármelo en algún sitio, la tutora debe pensar que no me interesa entrar. Al menos ayer avance otro poco, este sábado por la mañana lo remato.

Día 13. Creo que debería ir por la lección 3 y sigo terminando la 1… Me está pareciendo que esto se me va de fecha, esta tarde termino pronto y me pongo al día.

Día 14, no puedo entrar hoy.

Día 18, no sé si me falta disciplina, constancia, o que me parece aburrido.

Día 35, tengo la dramática sensación que no estoy aprovechando este curso.

Día 75. Me he pasado todo el fin de semana leyendo y haciendo tests, apenas me he enterado de lo que ponía pero ya lo tengo terminado por fin.

Esto, que parece un poco exagerado es la impresión que muchas personas acaban teniendo del curso online que tanto querían hacer. Por supuesto que existen formaciones online de mucha calidad y que aportan conocimientos a quién lo realiza y también es cierto que no siempre se puede realizar la formación que necesitas de manera presencial por diversas razones, pero en nuestra opinión, difícilmente es comparable una formación online con la posibilidad de escuchar, indagar, practicar, interactuar, preguntar e incluso exigir a un formador que de verdad sea experto en su materia y así realmente entender, comprender y aprehender nuevos conocimientos y habilidades.

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