¡Quiero enseñar a apagar incendios!

Hoy me he levantado con la sensación de que mi vida profesional no es nada interesante. Me dedico a vender, formar, relacionarme con personas, observar, organizar proyectos…, y la verdad que hacer esto desde los últimos 12 años ya me resulta aburrido. Así que he decidido que voy a dedicarme a trabajar en alguna empresa o administración para impartir formaciones en extinción de incendios, rescate de personas en alta montaña y gestión de grandes catástrofes.

Espero que estas empresas valoren muy positivamente mi buena predisposición y ganas y por supuesto mi gran conocimiento de estos temas. Es importante destacar que he leído varios libros y he visto muchas veces películas como; “Llamaradas”, “El coloso en llamas” y “La Jungla de cristal”, así que no cabe duda que soy un perfil idóneo para impartir esa formación a los que después vayan a apagar incendios y salvar vidas.

No me siento cualificado

Por supuesto, ¡esto es una broma! Primero porque me encanta lo que hago y segundo porque realmente no me siento cualificado para enseñar nada relacionado con incendios o catástrofes. Esto es sencillamente porque no he trabajado nunca como bombero y no tengo ni la experiencia mínima para aportar nada de nada a una persona que luego tendrá que dedicarse a ello. Cuando uno de los participantes me pregunte “ante un incendio con llama alta de color amarillo y rodeado de materiales plásticos, ¿cómo debo actuar?” Lo único que se me ocurriría sería “enchufa la manguera y cruza los dedos” y eso desde luego sería una gran irresponsabilidad y probablemente a él le dejaría un poco preocupado…

Esto ocurre más veces de lo que debería. Podemos encontrarnos grandes formadores con muchas sesiones impartidas en ventas, liderazgo, solución de conflictos, hablar en público, marketing digital e incluso Excel. Pero a la hora de la verdad apenas han salido de una sala de formación y no hablan con un cliente desde hace años o nunca han afrontado un proceso real de negociación.

Conocimiento real para formar

Nosotros en SDS Training consideramos indispensable que para formar se deben tener cualidades de comunicación, escucha a los asistentes, interesarse por los problemas reales de los alumnos, ser dinámico, fomentar la participación, etc. Y a su vez debe aportar un conocimiento real de lo que habla, no solo de la teoría sino también de la práctica. Es decir, debe saber cómo se hace por su propia experiencia el trabajo que está enseñando a realizar. Sino lo que imparte es poco más que un teatro.

Yo en teoría sé cómo apagar un incendio, pero sinceramente espero no tener que hacerlo nunca. Así que mejor pensado me dedico a lo que sé hacer y dejo a los profesionales de otras áreas que enseñen lo que saben.

¿De verdad pondrías tu formación o la de tu equipo en manos de un teórico?